El Banco de Santander y tantos otros han caído engañados por el timo de un americano judío y ladrón.  Espero que se pueda escribir americano judío ladrón, ya que las tres cosas es, aunque americanos y judíos también lo son muchas de sus víctimas así como fondos judíos de caridad; este hombre sabía que estos fondos de caridad suelen ser truchos así que realizaba una especie de justicia. Este Madoff era un ignorante que trabajaba de guardia de playa y montó este invento.  Que semejante lelo fuera exaltado por sus colegas como genio de las finanzas demuestra que en el corazón de las finanzas americanas hay un gran vacío de inteligencia.

Se ha follado este ladrón también a muchos fondos del Reino Unido, alguno manejado por celebrities famosillas de las finanzas, que ahora berrean que en los EE.UU. estos de las finanzas y el propio estado están en connivencia y que son unos ladrones.  A muchos no nos pilla de sorpresa, el que invierta en las finanzas de los países anglosajones sabiendo que están arruinados, es como el que me prestara dinero a mi, aunque nadie es tan tonto o yo aún no me lo he encontrado.

Los diarios españoles cada vez más papanatas se refieren al Ponzi scheme [Un estudio aún más detallado aquí en inglés ] de estos defraudadores, o lo llaman Pirámide (hay sus diferencias); el nombre criollo rioplatense para estas estafas es La Calesita.  El nombre clásico en España fue el de Timo de Doña Baldomera, espabilada señora que supo vivir bien a costa de la avaricia y credulidad de la gente.  Contemos su historia, así nos reímos un poco.

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Doña Baldomera Larra Wetoret era hija de Mariano José de Larra el famoso poeta y ensayista madrileño. Había nacido después de suicidarse su padre. Estaba casada con un médico de la Casa Real, el Dr. Carlos de Montemayor con quien tuvo varios hijos.
Cuando llegó el Rey Alfonso XII, el marido de Doña Baldomera no quiso continuar en el cargo, y decidió marchar a las colonias de Ultramar, a Cuba. Doña Baldomera quedó un tanto desvalida, pero como era mujer de recursos un día se le ocurrió una brillante idea. Pidió prestada una onza de oro a una vecina prometiéndole que en un mes se la devolvería duplicada. Doña Baldomera cumplió su promesa y al verlo, la vecina contó a otras amistades “el milagro que había realizado Doña Baldomera”. Le había devuelto el doble de dinero.

No tardaron en llegar una serie de clientes atraídos por la ganancia fácil con su onza de oro, rogando a Doña Baldomera que aceptase aquellos dineros y que hiciese el mismo milagro que a su vecina. Ella aceptó los dineros, entregándoles un recibo. Cumplió religiosamente devolviendo sus ganancias a sus “impositores”, lo que le proporcionó más clientela todavía al correrse la voz.

Así surgió “La Caja de Imposiciones”. Y ella pagaba a los primeros que llegaban, con el dinero de los que seguían sin poner ella ni un duro, porque no lo tenía.
Tenía cola todos lo días para recibir los dineros que llegaban en grandes cantidades. Muchos recogían los intereses y dejaban el capital, y otros dejaban capital e intereses y la bola de nieve crecía y crecía. Fue tal la avalancha de gente que no tuvo más remedio que mudarse de vivienda. Aquella mujer, entrada en años, simpática y amable con todo el mundo tenía cada vez más clientela.

Muchos le pedían préstamos y a todos atendía la dama con su simpatía habitual y su arcas siempre estaban llenas. Y así fue como la llamaron “la madre de los pobres”. Sin embargo, muchos pensaron que había una trampa en aquel negocio. Era materialmente imposible que en un mes el dinero invertido produjese 30% de interés. Pues así era, aunque ningún negocio de otra naturaleza produjese ese beneficio. Pero ella seguía una y otra vez pagando escrupulosamente a los impositores.
Muchos que tenían más confianza con ella llegaron a preguntarle cómo lo hacía, a lo que ella contestaba: “Es mi secreto”… Algún día se sabrá y verán cómo es tan sencillo como el huevo de Colón”.
Algunos le preguntaban qué garantía ofrecía la “Caja de Imposiciones” a sus clientes pensando que podría declararse en quiebra en cualquier momento. A estos les sonreía y decía: “¿Garantía? ¿En caso de quiebra quiere usted decir? Una sola: “El Viaducto”.

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Yo no veo diferencia entre el timo de Dña Baldomera, y viniendo más cerca en el tiempo, Gescartera (con claras implicaciones de gente del gobierno de Aznar), y Forum Filatélico, Afinsa y esto de Madoff, y con lo que ha ocurrido en Islandia.  Recordemos que instituciones inglesas tan fuera de sospecha como Scotland Yard, las Universidades de Oxford y de Cambridge y muchas otras, y cientos de administraciones locales y de fondos de beneficencia pusieron dinero en los bancos de Islandia atraídos porque pagaban exagerados intereses -y también porque los administradores de estos dineros cobraban plus por productividad y eso estaba ligado a obtener altos beneficios. No se sabe que ninguno de ellos haya sido despedido.

Lo que ya es descarado es la rapidez conque las autoridades financieras norteamericanas o al menos los voceros que allá se explican dicen que el dinero «se ha evaporado».  Los islandeses también dicen lo mismo.  Que billones de libras se han perdido.

Si ese dinero se perdió, alguien se lo habrá encontrado.  Lo han robado.  Si Obama y Mr Brown realmente lo quieren recuperar que manden los marines a las islas de los piratas que el Reino Unido tiene en el Caribe y aquí cerca: Cayman, Virgin, Turcos y Caicos, Jersey, Guernsey, Sark, etc y verán qué pronto aparece.

Advertencia y Aviso a Navegantes

Con la que está cayendo aumentarán los casos del Timo de Doña Baldomera y similares.  Uno de los trucos más usados por esta gentuza es el de fabricar yogurt en casa (o alguna cosa parecida). Te cobran y mandan los polvos, cultivas, les mandas el producto que te lo pagan (y lo tiran a la basura. Lo de ellos no es el yogurt, lo de ellos es cachar giles).  Aquí montan la pirámide [ tipo Amway, que es uno de los que lo han practicado o practican ] con esta porquería, o vendiendo chucherías a tu abuela, te instan a conseguir nuevos socios vasallos tuyos y de lo que ellos vendieran te llevas una mordida.  ¡Camino a Zafiro, Camino a Diamante!  te dan una pegatina para poner en el coche, hacen reuniones de todos estos besugos que se venden a sí mismo y son la plaga de sus parientes y amigos.  En ese plan.

Una vez un amigo bancario español del banco del Opus Dei -es decir, alguien que debería estar al cabo de la calle de estas cosas- me hizo escuchar unas cintas que le habían mandado estos estafadores.  Lo que me dejó alucinado es que este hombre era incapaz de entender que esto era una estafa, tan enceguecido estaba por el ansia de mejorar su (razonable) sueldo. Supongo que debe haber miles de tontos así: No lo sea Ud.

Por Armando

Un comentario en «Banco de Santander y el Timo de Dña Baldomera»

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