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Rompiendo una lanza por Astori, Ministro.

Es muy difícil modernizar un país retrasado y para peor a cuyos ciudadanos le mienten que hacen las cosas bien y que si las cosas están mal, la culpa es de los pícaros países desarrollados.
¡Somos pobres, la culpa es de Ellos! es la consigna de todos los países al sur del Río Grande, o Río Bravo, hay sus versiones.

La cuestión, el no pagar al Estado y a sus funciones las pague otro es la pretensión de todos los latinoamericanos y argumentar por mil maneras el disparate que eso es lo correcto. Hay países peores por supuesto, Argentina sin ir más lejos. Ahí los trabajadores del petróleo en Santa Cruz arrebataron al débil gobierno de mister k (un gobernante puesto por una mínima de votos) la concesión de no pagar impuestos, y los pescadores pretendieron lo mismo, y para eso prendieron fuego a sus empresas.

En muchos medios de comunicación argentinos que tienen páginas web los salvajes de costumbre aplaudieron esas tropelías con invocaciones a Moreno -un asesino que tras excitar la sed de sangre de sus compatriotas huyó, y fue estrangulado en el barco en que huía de la tierra que hundió en la anarquía- y otros de la mala fama, sable y el caballo de bronce.

Como no queremos estar en los tiempos del saqueo y el degüello, al menos algunos no queremos, hay que explicar lo obvio: Que Hacienda somos todos, que al Ejército, la Policía, la Salud Pública, los Entes del Estado, ANCAP, UTE, la Administración toda del Estado, las Intendencias y un larguísimo etcétera, ah !, y los Jubilatas esa presencia gris ansioso y algo culpable también, hay que pagarles y el Estado no tiene dinero. El Estado sólo lo tiene a Usted.
Y Usted, a pagar como corresponde.

Esto, que en España no es necesario explicárselo a los niños, es necesario explicárselo a los uruguayos adultos, cuyos jubilados y profesores de Historia, por citar dos ejemplos, se creen que el dinero sale de un depósito secreto que tiene Astori en el Banco República, lleno de lingotes de oro, fiducias, divisas, y oro y plata amonedado.

Sí, sí, que son así de ignorantes aunque parezca mentira.
Yo conozco algunos jubilados uruguayos, por no decir que los conozco a todos, que dicen ‘yo pagué toda mi vida’, y otras cosas de lelos. Parece que no pudieran conectar conque ese dinero que pagaron (no todos pagaron, eh) se gastó en su momento en pagarle a otros, funcionarios, deudas, lo que fuera. Que ahora se le paga con el dinero que se recauda a otros.
No lo entienden. O no lo quieren entender, a mala leche. Y desbarran que el Frente Amplio les saca dinero para dárselo a los bichicomes, cuando eso es una minucia y a quien pagan es a los Empleados Públicos, Jubilados y la Deuda Externa, una obligación imprescindible porque si hay deuda es porque en su momento se usó para darle de comer a Usted, maestra o funcionaria.
Sí, a Usted.

El dinero, en nuestros tiempos, es como la corriente eléctrica: se crea y se destruye a la misma velocidad. No se condensa en ninguna parte, y se saca y se mete en la red financiera mundial a la velocidad de la corriente eléctrica, precisamente.

Argumentan sin embargo que esta reforma del Ministro Astori adolece de importantes defectos en la documentación y el reglamento, y que deambulan por oficinas y ventanillas sin que funcionarios indolentes y huelguistas les sepan dar razón. Eso es verdad.

Se quejan de su vida normal, porque lo normal en Uruguay -y en toda Latinoamérica, ya que los uruguayos se ilusionan que son un caso especial y fuera de serie, cuando es lo mismo del Río Grande a la Tierra del Fuego- es el desconcierto, el paro parcial y la huelga diaria, el no ir a trabajar, el discurrir la vida entre lentitud e interrupciones, la conversación inútil ante la mirada indolente del funcionario mal mandado y con asquerosa intención, el frio y la lluvia afuera, el traqueteante ómnibus que será ocupado por vendedores del abuso, mangantes y delincuentes impunes.

El Ministro Astori enfrenta una tarea de modernización considerable y la Administración lo que debe hacer es ponerse a la tarea, de lo que no tiene ganas.
Puesto que la mayor parte, casi todos, todos, los uruguayos son empleados públicos o/y jubilados públicos debería entrar en sus mientes que esos dineros que deben pagar, son dineros que se les pagan a ellos, y a otros como ellos.
Si son demasiados es porque ellos exigen ese modo de vida, así que ¡ajo y agua!

En los sitios de Internet esos de Argentina que mencioné arriba, algunos españoles escribían asombrados y preguntando si era cierto que trabajadores argentinos se negaran a pagar impuestos, como si el Estado argentino funcionara de rositas. No entendían que aunque haya personas que hablan español no son necesariamente personas que compartan con los europeos una visión moderna y civilizada del mundo, sino que van a su saqueo.
El uruguayo debe rechazar a los asociales del saqueo y exigir la modernidad, a la que tiene derecho por su mejor tradición cívica.

Por Armando

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