La irracionalidad y la pura maldad de los dirigentes palestinos que se aúpan sobre su pueblo mediante la intimidación y la violencia está alcanzando nuevos grados de bajeza moral.  Uno de estos malvados, en vez de admitir su derrota y ayudar a la paz, anuncia (o así lo publican prestigiosos diarios de Gran Bretaña) que van a asesinar niños judíos en represalia por las víctimas inevitables de la acción bélica de Israel. Si llevan a cabo esta amenaza se exponen a unas represalias espantosas.  A veces uno piensa que esta gente odia la vida y que tiene tedio de vida.

Hamas leader: Revenge for Israel’s Gaza assault will be murder of Jewish children across the world

A senior Hamas leader has warned Israel that Islamists would avenge the deaths of young Palestinians in Gaza by killing Jewish children around the world.

«They have legitimised the murder of their own children by killing the children of Palestine,» said Mahmoud Zahar, in a televised broadcast recorded at a secret location. «They have legitimised the killing of their people all over the world by killing our people.» Mr Zahar, a hard-line political leader, made his first appearance since Israeli launched its offensive against his organisation.

 

Me alegra ver la bomba
caer mansa del cielo,
e inmóvil en el suelo,
sin mecha al parecer,
y luego embravecida
que estalla y que se agita
y rayos mil vomita
y muertos por doquier.

Me agrada un cementerio
de muertos bien relleno,
manando sangre y cieno
que impida el respirar,
y allí un sepulturero
de tétrica mirada
con mano despiadada
los cráneos machacar.

La llama de un incendio
que corra devorando
y muertos apilando
quisiera yo encender;
tostarse allí un anciano,
volverse todo tea,
y oír como chirrea
¡qué gusto!, ¡qué placer!

Me gusta una campiña
de nieve tapizada,
de flores despojada,
sin fruto, sin verdor,
ni pájaros que canten,
ni sol haya que alumbre
y sólo se vislumbre
la muerte en derredor.

Allá, en sombrío monte,
solar desmantelado,
me place en sumo grado
la luna al reflejar,
moverse las veletas
con áspero chirrido
igual al alarido
que anuncia el expirar.

Me gusta que al Averno
lleven a los mortales
y allí todos los males
les hagan padecer;
les abran las entrañas,
les rasguen los tendones,
rompan los corazones
sin de ayes caso hacer.

Por Armando

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