¡ Ancianos  prostáticos !

Un anciano molesta mucha gente   Dos ancianos molestan mucha más
Tres ancianos molestan mucha gente   Cuatro ancianos molestan mucha más
Cinco ancianos molestan mucha gente   Seis ancianos molestan mucha más
Siete ancianos molestan mucha gente   Ocho ancianos molestan mucha más
Nueve ancianos molestan mucha gente   Diez ancianos molestan mucha más

Estos candidatos ancianos de todos los partidos con la próstata endurecida, el colon impactado de excrementos, muerte neuronal por pequeños infartos cerebrales de la tensión, lentorros, olvidadizos, enfermos crónicos, desdentados, meones, calvos, manos blandas y muertas que se la tomas y te da asco al tocar esas manos descarnadas, esas nucas flacas que resaltan los ligamentos y anuncian la pronta muerte, cegatones miopes y además présbitas, vista turbia, operados de cataratas, cansados, insomnes, músculos débiles endurecidos y dolorosos, sufren de la tensión, tienen diabetes, tienen hernias, les huele mal la boca, están con cancer y tumores, tienen cálculos en la vesícula, en los riñones; si es una vieja además se le cae el útero por el coño y llevan anillo de goma y pañales por vieja meona, con las ubres secas y colgantes como una cabra vieja y la vagina seca como un cartón, la HRT les causa micro-hemorragias cerebrales: sólo les mueve la ambición y darse el gustazo de no dejar hacer a los demás.  Qué birrias.

En la época heroica, Helena de Troya y los héroes Héctor, domador de caballos, Aquiles, el de los pies ligeros, Paris, Menelao, Odiseo, Telémaco, Kassandra, todos, todos, eran adolescentes o jóvenes en la veintena y hay documentos que lo demuestran.  Era un mundo vital y joven.
Y Uruguay también lo era en su época heroica fundacional, joven y vital. Esos hombres y mujeres compañeros de D. José Pedro Varela -concretemos para entendernos- tenían unos 20 años y algunos eran adolescentes. Fueron los que construyeron el Uruguay moderno, que ahora ha caído en las manos muertas de viejos comunistas de mierda.

¡ Fuera los viejos del gobierno !   A pastar al corral, corraleros.

Por Armando

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