Son de cottolengo. Se vayan a pastar al corral.
En el Congreso de los Diputados, España, hay una capilla donde los diputados van mucho a orar que el creador los ilumine.
Los diputados uruguayos, como son unos ateazos y masones, son todos comunistas no tienen capilla pero hay un altar que van a adorar a cada rato.
Alivio de los prostáticos

La próstata no perdona
Y con esa molestia, a cada rato a mear.

Diputados y ministros y ministras con setenta años. Algunas de esas diputadas llevan un anillo de goma en la vagina para que el útero no se les caiga por el coño.

Con la caída de capacidad que ocurre después de los 50 años y que estos ancianos incapaces que sólo les queda ambición ocupen esos puestos.
Y que los jóvenes uruguayos, hombres y mujeres, sean tan abúlicos que dejen a los ancianos incapaces ahí, que se den el gusto de no hacer nada y el supremo placer de no dejar que hagan nada los demás.

Clama al cielo el caso del Arq. Arana, un hombre que en su carrera profesional prácticamente no construyó nada, como intendente de Montevideo la ha dejado al nivel de una ciudad africana, luego como Ministro de Vivienda demostró su nulidad. Y ahí está, indolente dormilón lo pescaron las cámaras dormitando en su asiento de legislador.

A un legislador, hombre en la edad viril de los treinta, otro anciano ignorante e inútil le increpó «cállese imberbe».
Luego, mientras los demás se pegaban el ancianito se escondió.

Iros al corral a pastar, hombre. A corraleros os tenéis que ir.

Mientras los jóvenes uruguayos no digan basta a tanto anciano astuto y ambicioso, y los echen y se pongan ellos, el Uruguay en sus manos muertas no tiene remedio.

Joven/jóvena del Uruguay, recuerda las palabras del Príncipe Segismundo
Es cosa vana
querer que tenga yo
respeto a canas

Diles lo de aquel español
Quítate tú, que me pongo yo.

Por Armando

Un comentario en «Ancianitos gobernantes uruguayos»
  1. No olvidar aquella exquisita frase de un anciano guerrillero hoy devenido en honorable diputado al mismo diputado treintañero a continuación del «cállese imberbe»;
    «Cashate, oligarca puto!!!!»
    Toda una delicatessen.
    No hay caso, me sentaré a esperar que el pelo se me ponga blanco.

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