Este gobierno comunista nefasto ahora introduce en las escuelas una versión torticera de la historia reciente.

Arrancando una hoja de 1984, aquella novela de George Orwell,  en que una dictadura totalitaria reescribe continuamente la historia mientras mantiene a la población en la más vil miseria, reescribe la vergonzosa historia de los tupamaros y comunistas uruguayos cuando intentaron derribar la democracia, presentándolos como luchadores contra la dictadura militar -cuando fueron ellos quienes la trajeron al tratar de derribar la democracia mediante la violencia.

Obedecían cuando entonces a la orden de la URSS, encarnada en la OLAS (Organización Latinoamericana de Solidaridad) de crear muchos Vietnam en Latinoamérica (los EE.UU. acababan de perder la guerra de Vietnam) para tenerlos ocupados apagando pequeños incendios aquí y allá, mientras en Cuba ardía todo.

Uruguay, como Chile, como Argentina, como Angola, como Mozambique, como muchos otros países cuando entonces -horribles años 70 y tantos- fue víctima de las llamadas Proxy Wars.  Las Guerras entre el Imperio de la URSS y el Imperio Capitalista.  Una guerra que el Frente Amplio nos podía haber ahorrado, si no fuera por las ambiciones del ignorante General Comadreja y la ampulosa necedad y maldad de estos, que ahora tienen mando en plaza y cuya capacidad y bien hacer es visible a los ojos.

Les puedo asegurar, por mi experiencia, que no tendrán éxito. Créanme, no me equivoco.
Yo nací en plena dictadura de Franco, cuando no existía el menor atisbo de oposición. El control de la información y el pensamiento era total. En la Escuela Primaria y en el Bachillerato éramos sometidos a un bombardeo de fascismo y Nacional Catolicismo y a una versión falangista de la historia española y mundial que no tiene nada que envidiar -por idéntica y paralela- a lo que tenían en Rusia y en los países detrás de la Cortina de Hierro, y en Cuba ahora. No sólo no había alternativa, igual que en la novela de Orwell una alternativa era inimaginable porque no había modo de conocer ni enterarse de nada.

Formábamos en el patio del Liceo, brazo en alto y en saludo nazi. Los profesores nos inculcaban un ideal: esta vida es una preparación para la muerte, y no hay muerte más heroica que verter la sangre por Franco y por España.
El Levantamiento lo presentaban como una Cruzada contra el Comunismo Ateo y Apátrida.  La Democracia, si acaso era nombrada, era para denostarla. El Totalitarismo, la Unidad de Pensamiento y el encuadramiento de los jóvenes en falanges de luchadores (de pantalón corto) el ideal juvenil.
En la Universidad era obligatorio pertenecer al SEU, el sindicato estudiantil universitario de la Falange Española Tradicionalista, Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista.
Cualquiera que quisiera no ya medrar simplemente sobrevivir, tenía que bajar la cerviz y obedecer. Y con la absoluta y total carencia de diarios extranjeros o de oposición, sin acceso a radios u otros medios de información que dieran una versión menos falsaria del mundo y de la Historia, con España militarmente ocupada por los norteamericanos que apoyaban a Franco a cambio de bases para sus bombarderos nucleares y por lo tanto toda esperanza de democratización y de regreso de la República había sido aplastada por Eisenhower.

Y todo el resto en la vida nacional por un parecido.

Pues bien, pues ni aún así, pues ni por esas.
En 1958, y yo era niño y yo estaba ahí, pero yo ya leía el diario, salían filas de listas de nombres de estudiantes universitarios de la Universidad de Zaragoza multados, expulsados o presos por haberse manifestado contra esta situación. Todos esos jóvenes se habían criado en ese asfixiante ambiente, todos ellos eran de familias pudientes como es lógico en aquel tiempo de gran pobreza, y aún ni así.  Y en protestar se habían jugado la carrera y hasta la vida.

Es evidente para cualquier persona bien nacida, que esta banda de ladrones comunistas que ahora mandan en Uruguay fracasarán totalmente y los niños ahora engañados por estos maestros necios y corruptos y mal republicanos lo que desarrollarán es más odio contra ellos por haberlos engañado mientras a los padres les roban de su sueldo y les cobran el 14% de iva en los alimentos para mantener parásitos, y ellos van a la escuela no bien comidos ni bien vestidos ni bien calzados.

Sólo les falta poner el retrato de Tabaré Vázquez en las escuelas, como teníamos entonces el de Franco en todas las aulas.

Si Franco fracasó, y llegó la democracia en España vais a tener éxito vosotros en esas mentiras, cuando Uruguay es un país libre, aunque os pese.  Os garantizo, porque yo lo sé, que cuando a estos niños les salgan pelos en los brazos, en vez de respetar a sus maestros os odiarán.  Por haberlos engañado, manga de cabrones os odiarán toda la vida.

Ya os odian, necios.  En un reciente encuentro en Montevideo que fueron grupos de adolescentes de dos liceos, estaba ahí la comunista Arismendi, hija del hombre que destruyó al Uruguay, y Ministra de Asuntos Sociales (¿Porqué estaba ahí, si era un tema de educación?).

Se armó una pelea por una nimiedad ¡y los estudiantes inmediatamente apedrearon a los profesores !  A una profesora le partieron el cráneo de una pedrada (casi la matan, aún está en el hospital y hace semanas) y la ministra, que había ido sin la escolta armada, tuvo que huir entre una lluvia de piedras, le apedrearon el coche oficial y rajó, o la mataban esos «niños».

Para saber más 

Proxy Wars, Artículo en Wikipedia

Lista de Proxy Wars -incompleta, todos los imperios tratan de que otros se peleen por ellos.

Guerra Civil en Grecia

 1984 .

Y por supuesto la Guerra Española, el Nazismo contra la Democracia peleada en la Piel de Toro, de la que hay enorme bibliografía.

Por Armando

Un comentario en «Adoctrinamiento en Uruguay»
  1. Debo dar la razón a este artículo y lo fundo en el conventillo que se armó ayer 29 de setiembre de 2008 entre la ministra de educación y los estudiantes de UTU que le reclamaban coherencia con los papelitos que tan livianamente escribieron los acólitos de Jimmy Tabaré Schwaggart llenos de esloganes demagogos dulces a los oidos de los estudiantes,tratándolos como lo que son ( y fuimos), nabos.
    Y conste que no por nabos en sí, sino sencillamente por inexperientes.
    O ignorantes si se quiere, o vagos, según la personalidad de cada cual.

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