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¿Cómo se ven los Latinoamericanos? Como quieren los demás, explica Rangel

Delbuensalvajealbuenrevolucionario, chico

Del buen salvaje al buen revolucionario (wiki) publicado en 1976 por el venezolano Carlos Rangel [1929 – † 1988 ] analiza los mitos sobre Latinoamérica, creados por la imaginación, anhelos y fantasías de los europeos, aceptados sin cuestionamiento por la Intel·ligentsia latinoamericana(↓), y cómo esos mitos cambian con el tiempo y la política.

☼ De entrada, aclaraciones necesarias.

Este libro fue un poderoso revulsivo y positivo del pensamiento latinoamericano, que hasta entonces oscilaba entre los disparates helénicos de Rodó, las Odas a Teddy Roosevelt y los panegíricos al Ché y a Fidel.

Rangel fue un serio y leal expositor de lo que se conoce como Liberalismo Económico por oposición al socialismo de estado en sus formas primitivas que era (y es) la regla en Latinoamérica.

Sus buenos y racionales argumentos provocaron -siguen provocando- el odio cartaginés de socialistas y comunistas, pero hay también un problema en el otro lado, que los fachas y especialmente los fachas españoles, se han apoderado de Rangel -que convenientemente está muerto- para su beneficio, y con todo el morro.

Las organizaciones fascistas para delinquir, en España, como el FAES y Libertad Digital lo usan al Rangel, quienes los leen o ven no saben que Rangel tenía por España y digamos el modo español de hacer las cosas, el desprecio más absoluto, en la línea del liberalismo latinoamericano, digamos en la línea de ►Domingo Sarmiento que acusaba del barbarismo de la Argentina por igual a españoles bárbaros, y a bárbaros indios y criollos.

Aquí el FAES, usando a Rangel, para robar mejor el PP en la Sinapia

buen salvaje FAES

¡Ya ven en qué tembladeral me he metido yo!

☼ Rangel comienza analizando los mitos de la Edad de Oro español, que veían en Las Indias o sea América, la proyección de sus ilusiones y la solución a sus carencias.

En América había -creían que había- mujeres amazonas, había ciudades de oro, había reinos maravillosos como Las Californias, estaba en Florida La Fuente de la Eterna Juventud, sin duda estaba ahí el Paraíso Terrenal, lo creía Colón,  las playas estaban sembradas de perlas que juntaban núbiles niñas indias vírgenes, estaba ¡El Dorado!

Así, Lope de Vega

Piraguamonte, piragua, piragua jeviravizagua

Yo me era niña pequeña

Y enviáronme un Domingo

A mariscar por la playa

Del río de Bío-Bío.

Hallé una concha y cogila,

Abrila con mi cuchillo.

Dentro estaba El Niño Amor

Entre unas perlas metido

Asiome el dedo y mordiome

¡Como era niña di gritos!

Piraguamonte, piragua, piragua jeviravizagua

Estos mitos españoles luego en la Ilustración Europea fueron evolucionando al mito del Buen Salvaje, hombre primitivo no adulterado por el contacto con la civilización, por lo tanto Bueno por Naturaleza como es el hombre, ya que es la sociedad que lo hace malo.

(Testifico que mi profesor uruguayo de Biología, y buen médico, nos enseñó eso mismo a nosotros, porque eso creen muchos y no sólo en Latinoamérica, lo de que el hombre es bueno por naturaleza es cuestión opinable que no analizaré ahora mismo.)

Esto era una reacción al mito cristiano y católico de que el hombre es malo por naturaleza, ya que nace contaminado por el Pecado Universal tras la expulsión del Paraíso Terrenal.

☼ Tras un exordio comienza Rangel

DEL FRACASO A LA MITOLOGIA COMPENSATORIA
Entre 1492 y 1975 han transcurrido casi quinientos años, medio milenio de historia. Si nos proponemos calificar esos casi cinco siglos de historia latinoamericana en la forma más sucinta, pasando por encima de toda anécdota, de toda controversia, de toda distracción, yendo al fondo de la cuestión antes de desmenuzarla, lo más certero, veraz y general que se pueda decir sobre Latinoamerica es que hasta hoy ha sido un fracaso.

* Citando a Carlos Fuentes, mejicano que también se interrogó sobre Latinoamérica, dice

“Existe (para la América Latina) una perspectiva mucho más grave: a medida que se agiganta el foso entre el desarrollo geométrico del mundo tecnocrático y el desarrollo aritmético de nuestras sociedades ancilares, Latinoamérica se convierte en un mundo prescindible para el imperialismo.

Tradicionalmente hemos sido países explotados. Pronto ni esto seremos: no será necesario explotarnos, porque la tecnología habrá podido -en gran medida lo puede ya- sustituir industrialmente nuestros ofrecimientos mono-productivos.

¿Seremos, entonces, un vasto continente de mendigos? ¿Será la nuestra una mano tendida en espera de los mendrugos de la caridad norteamericana, europea y soviética? ¿Seremos la India del Hemisferio occidental? ¿Será nuestra economía una simple ficción mantenida por pura filantropía?”.

[ Ni que decir tiene que Uruguay, hoy, es eso precisamente, un país de criminales y de mendigos mantenidos por pura filantropía y que exporta barata soja y carne y poco más. Aquello que entreveían Fuentes y Rangel, mejicano uno y venezolano el otro, ya es verdad. ]

«LOS MITOS fundamentales de América no son en absoluto americanos. Son mitos creados por la imaginación europea, o que vienen de más lejos aún, de la antigüedad judeo-helénica y asiática, y van a ser reformulados por los europeos maravillados de haber descubierto un “Nuevo Mundo”. Cuando los latinoamericanos despiertan (en el siglo XIX) a la conciencia nacional, van a encontrar hecha una base mítica que les servirá para intentar reivindicar como propio el pasado pre-colombino de América; y más recientemente, hoy mismo, para intentar excusar o enmascarar el fracaso relativo de Latinoamérica, hija del Buen Salvaje, esposa del Buen Revolucionario, madre predestinada del Hombre Nuevo.»

 

AGL. Para los que no estén al tanto, ya que el Ché murió hace años, eso del Hombre Nuevo del que el Ché hablaba, era un hombre futuro y socialista que no iba a trabajar por amor al dinero y a la ganancia, sino por amor a la sociedad y a la humanidad.

Ese mito del Hombre Nuevo lo inventó el Apostol s. Pablo, ese judío que nunca conoció al Cristo, es más, fue su perseguidor y convertido organizó la destartalada iglesia de su tiempo.

Así Montaigne, cita Rangel, aún en el Renacimiento y siglo 15, maravillado de las noticias que le llegan de América escribe en su ensayo: De los Caníbales,

Montaigne lo recoge insuperablemente y le presta toda su credulidad, todo su entusiasmo, toda su futura autoridad:

“Son salvajes esos pueblos como los frutos a que aplicamos igual nombre por germinar y desarrollarse espontáneamente (en los cuales) se guardan vigorosas y vivas las propiedades y virtudes naturales, que son las verdaderas y útiles… Las leyes naturales dirigen su existencia… (y) se me figura que lo que por experiencia vemos en esas naciones (americanas) sobrepasa no sólo las pinturas con que la poesía ha embellecido la edad de oro de la humanidad, sino que todas las invenciones que los hombres han podido imaginar para fingir una vida dichosa, juntas con las condiciones mismas de la filosofía, no han logrado representarse una ingenuidad tan pura y sencilla, comparable a la que vemos en esos países, ni han podido creer tampoco que una sociedad pudiera sostenerse con artificio tan escaso y, como si dijéramos, sin soldadura humana. Es un pueblo (diría yo a Platón)  en el cual no existe ninguna especie de tráfico, ningún conocimiento de la ciencia de los números, ningún nombre de magistrado ni de otra suerte, que se aplique a ninguna superioridad política. Tampoco hay ricos, ni pobres, ni contratos, ni sucesiones, ni participaciones, ni más relaciones de parentesco que las comunes; las gentes van desnudas, no tienen agricultura ni metales, ni beben vino ni cultivan los cereales.

Las palabras mismas que significan la mentira, la traición, el disimulo, la avaricia, la envidia, la detractación, el perdón, les son desconocidas… Viven en un lugar… tan sano que… es muy raro encontrar (entre ellos) un hombre enfermo, lagañoso, desdentado o encorvado por la vejez… El idioma… es dulce y agradable y las palabras terminan de un modo semejante a las de la lengua griega. (Desconocen por su inocencia) lo costoso que será un día a su tranquilidad y dicha el conocimiento de la corrupción (europea) y que su comercio con nosotros engendrará su ruina. (Los Ensayos, “De los Caníbales) “.

Lo del canibalismo lo justifica Montaigne, y luego Voltaire y Rousseau, en que los indios sólo se jamaban a la gente de vez en cuando, y era por no desaprovechar.

¡Y de esos seres ideales vendrá El Vengador Futuro !

más impresionante todavía es encontrar en el mismo texto de Montaigne la proposición de que la sociedad europea merecía una revolución sangrienta, que la devolviera a su estado primitivo de bondad natural, a la Edad de Oro; o que por lo menos desquitara a la mayoría, desfavorecida por la desigualdad “antinatural” en que la civilización había sumido a Europa:

“Observaron (tres indios americanos traídos a la corte de Carlos IX, en Ruán) que había entre nosotros muchas personas llenas y ahítas de toda suerte de comodidades y riquezas; y que otros  mendigaban a sus puertas, descarnados de hambre y miseria, y que le parecía (a los buenos salvajes americanos) también singular que los segundos pudieran soportar injusticia semejante y no estrangularan a los primeros, o no pusieran fuego a sus casas”.

¡Todo llegó, querido Montaigne, tardó un poco pero eso pasó y lo llamamos la Revolución Francesa!

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☼ Escribe Carlos Rangel sobre la Mentira, constitucional e intrínseca a Latinoamérica y a como se quieren presentar los latinoamericanos,

La mentira constitucional

En gran medida, el desarrollo de las ideas que los latinoamericanos nos hemos formado sobre nosotros mismos y sobre el mundo responde por una parte a la aspiración de proclamarnos víctimas de España en la Conquista y la Colonia, y ajenas a todo lo español las Repúblicas independientes surgidas a partir de 1810; y por otra parte esencialmente (y no sólo jurídicamente) iguales, cuando no superiores esas Repúblicas a los Estados Unidos.

Ambas pretensiones son extravagantes, y conducen forzosamente a interpretaciones divorciadas de la realidad y a conductas destinadas a la ineficacia, cuando no a la frustración, a la amargura y al fracaso; y desde luego no correspondientes a las teorías sobre las cuales se ha querido basar esas conductas, o explicarlas.

La apoteosis o colmo de esta actitud consiste en intentar fundar nuestra superioridad sobre los norteamericanos justamente en nuestra capacidad de mentir, y sobre todo en autoengañarnos.

Por ejemplo, con referencia específica a los mexicanos, pero en forma generalizable, Octavio Paz (en el libro por otra parte admirable que es El Laberinto de la Soledad) no vacila en afirmar que “mentimos por placer… La mentira posee una importancia decisiva en nuestra vida cotidiana, en la política, el amor, la amistad. Con ella no pretendemos nada más engañar a los demás, sino a nosotros mismos. De ahí su fertilidad y lo que distingue nuestras mentiras de las groseras invenciones de otros pueblos… (Mentimos) por fantasía, por desesperación o para superar (nuestra) vida sórdida; (los norteamericanos) no mienten, pero sustituyen la verdad verdadera, que es siempre desagradable, por una verdad social”.

Pero en otra parte del mismo libro, Paz da en pleno centro del blanco cuando señala que desde el alba misma de la Independencia (y obviamente por una inclinación que ya estaba implícita en las sociedades coloniales hispanoamericanas)

“La mentira política se instaló en nuestros pueblos casi constitucionalmente. El daño moral ha sido incalculable y alcanza a zonas muy profundas de nuestro ser. Nos movemos en la mentira con naturalidad… De ahí que la lucha contra la mentira oficial y constitucional sea el primer paso de toda tentativa seria de reforma”.

Lo crucial es que no es sólo política la mentira, sino, como dice Octavio Paz, constitucional, de manera que en rigor, casi nada de lo que hemos hecho o dicho los latinoamericanos tiene espíritu científico. En nuestras formulaciones más inteligentes, en nuestros actos más graves, suele haber, debe haber, tiene que haber algún grado de distorsión, algún acomodo a la exigencia social generalizada de que las cosas no sean enfrentadas tal cual son, sino de manera de no salir Latinoamérica tan mal parada con relación al resto del mundo, y sobre todo, desde luego, con relación a los Estados Unidos.

* Es lo que los comunistas latinochés más vulgares dicen, «-no, eso no se puede decir; no, eso no conviene decirlo». La mentira y el ocultamiento es su modo de presentar las cosas, luego pasa lo que pasa.

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☼ Los DESPOSEÍDOS Y LA VENEZUELA DE RANGEL

Curiosa palabra esa «desposeídos» que priva entre los intelectuales latinoamericanos y a reemplazado a la vulgar de «pobre».  Da a entender que tuvieron, y se lo quitaron, no son pobres por otra razón sino que porque otros se lo quitaron, los yankis seguramente. Dice Montaner en el epílogo al libro de Rangel -lo dice por largo, disculpen:

Los venezolanos, como el resto de América Latina, sin excluir a casi toda la clase dirigente incardinada en las dos grandes formaciones políticas del país, tenían una visión populista del poder y de la sociedad. Suponían que la función del gobierno era planificar y mandar, no obedecer las leyes y las instituciones. Pensaban que el objetivo de gobernar era distribuir la riqueza existente, sin potenciar las condiciones para que la sociedad creara riquezas. Fomentaban la dependencia y no la responsabilidad individual. Cultivaban el clientelismo político de una ciudadanía que esperaba dádivas y privilegios del partido de gobierno, ratificándole a la muchedumbre, desde todas las tribunas, cátedras, y en no pocos medios de comunicación, un mensaje en el que se le aseguraba que era víctima del maligno despojo de unos bienes que supuestamente le pertenecían por derecho propio, y de los que era inicuamente privada, sensación que se resumía en un curioso vocablo: a los pobres se les comenzó a llamar “desposeídos”. Alguien -la burguesía, el capitalismo, las clases medias, “los americanos”- aparentemente le había quitado lo que era suyo a la gran mayoría de los venezolanos sin recursos. En esa enrarecida atmósfera ideológica, cuando por un periodo prolongado cayó el precio del petróleo, a lo que se sumó la pésima gestión de un sector público legendariamente ineficiente, una parte sustancial de la población se sintió frustrada y estafada por la etapa democrática surgida tras la caída de Marcos Pérez Jiménez en 1958. Muy poca gente se detuvo a pensar que, con todos sus defectos y lacras, aquella criticada Venezuela, víctima de la corrupción, la improvisación y la mala gestión pública, sin embargo exhibía la historia más larga de paz, prosperidad y desarrollo que había conocido el país desde el establecimiento de la república. No hay duda de que era una nación que padecía ciertos problemas, pero no había uno solo que no se hubiera podido subsanar dentro de las normas democráticas y la racionalidad política.

Pero hay que aclarar que este Montaner, exiliado cubano de derechas y que se ha pegado a Rangel como una lapa -alguno pensará en animalitos menos simpáticos, como una chinche por ejemplo- escribió eso en el epílogo al libro de Rangel, que es muy bueno sin que Montaner lo parasite para su beneficio.

☼ Hoy, 2016, ya en el siglo 21 hace rato

Cuando Rangel publica su libro en 1976 el mundo era bastante diferente que hoy. La URSS todavía existía, la Guerra Fría era, Uruguay, Argentina y Chile estaban gobernados por dictaduras militares brutales, Venezuela era poderosa en la OPEP.

Hoy, Venezuela se ha quedado sin petróleo ya, se le acabó y además el precio del petróleo muy barato la ha hundido a la Venezuela bolivariana o socialista, arrastrando a estados mendigos tras ella, como Cuba, Uruguay, algunos centroamericanos y la propia Argentina.

Si Uds leen que Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, o mucho, es mentira, lo que les queda es Asfalto, y el asfalto NO es petróleo.

Así que esta crisis en Venezuela con Maduro es terminal y no se soluciona con Maduro o sin Maduro, ni con dios bendito, y no tiene la culpa ni PDVSA, ni Chávez ni Maduro ni Podemos, y no la solucionarán ni estos ni los otros, porque es Geología y contra la Geología no hay tu tía.

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PARA SABER MÁS

El libro de Rangel, imprescindible en toda biblioteca de una persona que quiere ser culta, y a más si es Latinoché, está a la venta en numerosas ediciones impresas, pero como supongo que muchos de mis lectores no tienen una economía, digamos que no nadan en piscinas de oro, precisamente estos fachas lo han puesto en la red y se puede descargar en pdf.

Versión de Del Buen Salvaje, parasitada por epílogo de Montaner

El epílogo o postilla de Montaner, lleno de las diatribas propias de un marielito cubano y largo por demás, tiene algunas cosas interesantes y hasta verdaderas, y otras disparatadas, estando Ud. avisado, el que avisa no es traidor.

Tiene el prólogo, correcto, de François Revel de la edición.

Hay otros sitios de Internet de donde se puede descargar, [simplemente introduzca «del buen salvaje al buen revolucionario pdf» en Google, como Ud. sabe, aparecen muchos enlaces buenos ]  e incluso a esta versión usando Adobe Acrobat se le puede eliminar la postilla de Montaner.

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☼ Con este libro, que inauguro una serie que serán cuatro pesos pesados de la intelectualidad y la historia reciente americana, puede quedar inaugurada una fértil polémica -y habrá un quinto malo, que es más bien una broma, como ejemplo lo pondré al 5º malo de los disparates y pretensiones de las izquierda extremas latinoamericanas cuando mandan, no tiene desperdicio y nos podemos reír -todo irá llegando

No puedo comentar más que dos, máximo tres, libros por semana así que no se impacienten: poco a poco hilaba la vieja el copo, y además si Uds van y consiguen los libros que comento, leerlos toma su tiempo.

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☼ Se conoce por  ► Intel·ligentsia  (o Intelligentsia) en un país al conjunto de personas que viven de y son activas en, las actividades culturales (incluyendo la enseñanza) y son activos creadores y consumidores de cultura. Es palabra de origen ruso, y la elle ahí se pronuncian las dos eles separadas, por eso lo escribo así)

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Por Armando

3 comentarios en «100 mejores libros no-Ficción, 13, ‘Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario’»

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