El NY Times arruinado dando consejos a España. Que le paguen a Slim el Mejicano

El Ny Times, ese periódico arruinado por sus excesos empresariales y que vive gracias al dinero de Slim, el hombre más rico de Méjico y uno de los más ricos del mundo, trompetea que España va a la ruina porque el índice de inflación sería -0,1 %.

Por cierto, que los dueños del NY Times son judíos, y el staff y los periodistas y los free-lance son judíos todos o casi todos.  Y Slim es mejicano e hijo de libanés, les ha tenido que salvar la comida a estos judíos que no valen para nada. Está lleno el NY Times de grandes economistas judíos, no le salvaron ellos.

De cualquier manera, cualquier persona con estudios algo superiores a la enseñanza media conoce que las cifras tienen todas una imprecisión, y los cálculos en economía todavía más. Si mides una experiencia o un cálculo en la física o en biología, depende del nivel de precisión, pero en la inmensa mayoría de los casos si te dan dos valores que difieren en 0,1% en realidad tienes el mismo valor. Hay técnicas estadísticas para conocer el intervalo de confianza de esa medida, pero en la mayor parte de las medidas del mundo real, y sobre todo en economía, 0,1% es despreciable como diferencia.

A más, a más que el índice de inflación, y empezando porque hay varios diferentes, está totalmente manipulado por el gobierno -por todos los gobiernos del mundo- y siempre a la baja, para no subirle el sueldo a la gente que trabaja.  No es en España el espectáculo jocoso de Argentina, que el gobierno da un número que se inventa (4%)y los funcionarios de esa oficina se declaran en huelga, dicen que es mentira y dan el 35% o tal.  Pero en España mienten también, y en EE..UU. también y por la misma razón todos.

Pero el artículo llorón y cretino del NY Times, y jaleado por el ABC/Madrid es una estupidez.  España está arruinada, y no habrá recuperación, e iremos a peor y cerrarán las fábricas de coches, y tras ellas muchas otras, y no se podrán crear puestos de trabajo que reemplacen los perdidos (al menos en el mismo rubro), y es necesario repartir horas de trabajo poniendo 30 horas de trabajo semanales (y en consecuencia bajarle el sueldo a la gente), y sancionar con cierre a las empresas que hagan horas extras, y otras medidas de salvación nacional.

Puesto que la gente se quedará sin dinero, por supuesto habrá menos presión de demanda, eso hará bajar los precios, sí, eso será deflación.  ¿Porqué estos judíos y capitalistas se asustan tanto de que bajen los precios, si eso quiere decir que con tu sueldo compras más?  Porque la economía capitalista exige inflación de lo contrario no se puede ampliar el crédito y pagar la deuda a los bancos, que se van a arruinar todos, mejor dicho, que en EE.UU ya están todos los bancos arruinados.

Pego abajo del artículo del NY Times tal como ABC lo manipula a gusto

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The New York Times alerta hoy, en un extenso reportaje, del riesgo de deflación en España que «puede dar lugar a una espiral descendente que puede ser difícil de revertir».

El prestigioso rotativo neoyorquino indica que «con la combinación del aumento del desempleo y la caída de los precios, los economistas temen España puede estar en las garras de la deflación, un sello distintivo de la Gran Depresión y el Japón de la década perdida de la década de 1990» y una de las grandes preocupaciones desde que llegó la crisis financiera mundial el pasado año. «Como el desempleo aumenta y los consumidores recortan el gasto, las empresas reducen los precios», recoge la información, firmada en Valencia por Nelson D. Schwartz.

En este sentido, recuerda que la tasa de paro se sitúa ya en un «doloroso» 15,5 por ciento y que «pronto podría alcanzar el 20 por ciento». Aunque «tradicionalmente el desempleo es mayor en España que en gran parte de Europa, el fuerte aumento tiene aquí a muchos intranquilos», agrega. La tasa de desempleo para los menores de 25 años es la más alta entre los 27 países de la Unión Europea.

The New York Times pone algún ejemplo concreto, el del empresario Fernando Maestre, dedicado a los videoporteros, que pese a haber reducido ya los precios, se plantea recortes de personal y de salarios de sus 250 empleados, porque la medida no es suficiente. «La deflación puede dar lugar a una espiral descendente que puede ser difícil de revertir. Como el desempleo aumenta y los consumidores recortan el gasto, las empresas reducen los precios. Pero si las ventas no se recuperan, a continuación, pueden disminuir aún más los ingresos, obligando a más recortes en los salarios o los trabajadores», explica.

«La deflación puede dar lugar a una espiral descendente que puede ser difícil de revertir»

«En ningún lugar es este ciclo más evidente que en España», advierte. Recuerda que «el mes pasado se convirtió en el primero de los 16 países que utilizan el euro que registra una tasa de inflación negativa». De hecho, añade que «la caída, aunque sólo 0,1 por ciento, no había ocurrido desde que el Gobierno comenzó el seguimiento de la inflación en 1961, y los funcionarios españoles asegura que los precios podrían seguir bajando durante el verano».

En el análisis de esta situación, señala que una parte del descenso de precios se produjo por el hundimiento de los volátiles precios de los alimentos, ya que el pescado bajó un 6,2 por ciento y el azúcar un 5,7 por ciento. «Sin embargo, incluso los precios estables en general, sectores como los medicamentos y los tratamientos médicos se redujeron un 0,7 por ciento en marzo, y hubo leves descensos en el calzado, las prendas de vestir y los precios de la electrónica del hogar».

«Campanas de alarma»
El periódico norteamericano se hace eco también de las «campanas de alarma» de las que alerta el presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos, Lorenzo Amor. «Las economías pueden recuperarse de la desaceleración, pero es más difícil recuperarse de una situación deflacionaria. Esto podría ser una catástrofe para la economía española», señala.
No obstante, The New York Times apunta también que la deflación «no es sólo una preocupación española», sino que países como Luxemburgo, Portugal e Irlanda han informado de caídas de los precios. Si bien el descenso ha sido ligero, algunas cifras publicadas indican que el riesgo de deflación es cada vez mayor.

El artículo se refiere a otros efectos de esta espiral descendente que resultan «evidentes». Así, la Casa de la Caridad de Valencia, asegura, «está ayudando a tres veces más personas que hace un año», de manera que en marzo se sirvieron más de 11.000 comidas en su comedor y se espera 12.000 este mes.

Por Armando

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