Y, adonde va la gente.  Qué cantidad de ovejas que hay en España

Se murió un jugador de fútbol de un ataque al corazón.  Normal, morirse es cosa corriente.  Morir es una costumbre que sabe tener la gente.

Fíjense la cola de gente que fue al velorio o lo que sea, varias cuadras. En un lunes, día de trabajo.

Y varios patrulleros y policías para pastorear a tanto gilipollas.

La única compensación de tener un pueblo de idiotas es que es mejor tenerlos embrutecidos de fútbol que embrutecidos de la política como en otros países, siempre es un consuelo.

Don Santiago Ramón y Cajal, aragonés como yo, y Premio Nobel, en su elogiable y precioso libro Charlas de Café publicado alrededor de 1920, dice que su generación la posterior al desastre colonial de 1898, había puesto su esperanza en que los Deportes Anglosajones al implantarse en España trajeran cosas positivas para el país.  Pero que se había llevado una decepción, porque lo único que había traído es un aumento del número de señoritos.

Por Armando

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