«piena d’encantos mil, cidade maravilhosa, coraçao de meu Brasil»

En Río de Janeiro los narcos acaban de derribar un helicóptero de la policía, una batalla campal y varios muertos. Qué suerte que se llevaron las Olimpíadas ellos.

Y hasta me negaban que Brasil sea un país salvaje y completamente desastroso.  Esto fue por una batalla entre las bandas del Morro dos Macacos y del Morro de Sao Joao. Ya van doce muertos, muchos heridos, los narcos quemaron una docena de autobuses.  La batalla campal continúa este domingo.

En realidad la situación de narcotráfico en Brasil casi es peor que en México lo que pasa que la policía brasileña tiene el gatillo mucho más rápido que la mexicana y los narcos les duran poco.  La policía brasileña mató a 1.000 delincuentes el año pasado, ‘que se resistieron al arresto’.

Río de Janeiro es una batalla campal todos los días.  Y aún los argentinos se mostraban envidiosos, que Brasil los ha superado a ellos, decían.  Dedíquense los demás a hacer las cosas bien y créanse mucho menos los bolazos brasileros sobre el petróleo bajo el mar y la tierra, a profundidades mayores que alto es el Everest, de las fabulosas fortunas que van a sacar, porque la mitad de la mitad.

Las Olimpíadas debieron haber sido para Chicago pero la corrupción de los constructores la llevó donde a ellos les conviene más.

El COI desdeña a los EE.UU.

Por Armando

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